Jul 23, 2014

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Como aliviar la ansiedad por el regreso a clases a tu hijo

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Muchas lágrimas son derramadas en el comienzo de un año escolar, mientras los padres y los pequeños se adaptan al proceso de separación. Hay algunas cosas que podemos hacer para ayudar a suavizar este ritual, así como también  algunas cosas que podemos entender para ayudar a hacerlo sentirse más fácil.

Primero, un poco de información sobre la ansiedad ante la separación. Cuando dejas a tu niña en edad preescolar ese primer día del preescolar, y ella pasa los primeros diez minutos abrazada a tu pierna pidiéndote que no la dejes, no es necesariamente una señal de que seleccionaste la escuela equivocada, o de que eres una mala madre, o que ella ha desarrollado un apego debido a inseguridad. Es muy probable que simplemente signifique que es una niña de tres años normal que está lo suficientemente consciente para estar nerviosa acerca de una nueva situación.

La ansiedad ante la separación es una parte normal del desarrollo de un niño. Comienza alrededor de los ocho meses, cuando un bebé se da cuenta del hecho que él es un ser separado de sus padres. Junto con eso llega la conciencia sobre los extraños y las situaciones nuevas. Es muy normal para un bebé el preferir a aquellas personas y situaciones con las que está familiarizado. Eso es, después de todo, un profundo mecanismo de seguridad biológico que ha servido para proteger y perpetuar la especie humana.

Mientras que la ansiedad ante la separación generalmente aumenta y entonces declina en algún momento entre los 18 meses y los dos años, es todavía muy normal para los niños pequeños exhibir algunas de las mismas señales indicadoras: el colgarse de ti, llorar, sentimientos de abandono, a la edad de tres, o incluso a los seis años de edad. Las personalidades individuales que tienen más tendencia para este tipo de ansiedad y eventos trascendentes de la vida (hermanos nuevos, mudanzas, pérdida de la familia, etc.) pueden también provocar que estos resurjan.

El desencadenante de la ansiedad ante la separación puede que no sea controlable, pero hay cosas que se pueden hacer para navegar de manera exitosa este reto de desarrollo.

Consistencia

La cosa más importante que un niño necesita aprender para poder sobrepasar la ansiedad ante la separación es que tú te irás, pero que tú siempre vas a regresar, y que esos rituales pueden ser predecibles. Cuando los niños saben que pueden depender de ti, esa confianza construye seguridad en una nueva situación. Si permaneces consistente, te darás cuenta de que la ansiedad disminuye con cada repetición.

Sé coherente acerca de la manera en que sales. Siempre di adiós con palabras, con abrazos, o con un gesto. Puede ser tentador el tratar de escaparte del salón de clases cuando tu niño se voltee, pero eso sólo ayuda a que haya desconfianza. Ayuda a tu hijo a entender que tú dirás adiós y que siempre regresarás.

Sé consistente en la manera en que regresas, particularmente cuando la situación sigue siendo nueva. Prepara a tu hijo para cualquier cambio para que tu regreso sea predecible y consistente. Si vas a hacer que un amigo vaya a recoger a tu hija, avísale por adelantado y asegúrale que tan rápido ella volverá a estar contigo. Para un niño pequeño y nervioso hacer que otra persona lo recoja, rápidamente le hace preguntarse si estará quedándose el resto del día con esta persona o sólo durante los próximos cinco minutos.

Prepara

Si estás particularmente preocupada de que tu hijo se desmoronará durante esa primera mañana en la guardería infantil o en el kínder, habla con la maestra o proveedora de cuidado de tu hijo con anticipación. Creen un plan juntas para que ambas puedan proceder con seguridad. Cuando mi hijo mayor comenzó en el preescolar, él tenía problemas de ansiedad ante la separación. A pesar de que él estaba muy emocionado de comenzar esta nueva aventura, yo tenía la sensación de que él podría mostrarse reacio cuando se tratara de cruzar por esas puertas.

Llamé a su maestra antes de tiempo y hablamos acerca de mis preocupaciones y acerca de cuál era su manera preferida de manejar este potencial escenario. Ambas estuvimos de acuerdo que era mejor mantener la despedida corta y alegre. Si él se ponía emocional cuando fuera el momento de la despedida (lo que él hizo) la maestra lo agarraría y lo llevaría al salón de clases (que ella hizo). El tener ese plan antes de tiempo nos ayudó a ambas a entender cuáles serían nuestros roles y disminuyó mi propia ansiedad porque ya sabía que ella estaba preparada para ayudarlo a ser exitoso (¡lo cual ella hizo!).

La respuesta estresada de un niño ante la separación puede agravarse si los adultos a su alrededor están confundidos e inseguros también. Si tienes un plan establecido para que no estés improvisando en el momento, cada uno de ustedes titubeando según tratan de discernir lo que el otro quiere que hagas.

Objetos transicionales

Algunos niños encuentran una gran seguridad en tener un objeto transicional para llevar con ellos durante la separación. Puede ser una manta favorita o peluche que tu hijo use para acurrucarse con él. Estos objetos son calmantes y ayudan a combatir la ansiedad.

Algunas veces, le doy a un niño nervioso un objeto que yo estoy usando, como un brazalete, como un tipo de objeto transicional o recordatorio de que yo regresaré a buscarle. De hecho, yo soy conocida por usar un brazalete intencionalmente que puedo dejar con él en un día en el que puedo anticipar cierta ansiedad. Ponerlo en la muñeca de mi hijo le da a él un recordatorio tangible mío y también un recordatorio físico de que yo prometí que voy a regresar.

Para los niños en edad escolar, que podrían no querer ir a la escuela con una manta o que podrían estar muy distraídos por uno de sus propios juguetes, considera hacer o comprar algún artículo que sea apropiado para la escuela para acordarles de ti y de cuánto los quieres. Puede ser un nuevo reloj (lo cual también aumenta lo predecible de tu regreso), un brazalete del tamaño de tu niña, o una piedra para suavizar la preocupación en un bolsillo. Tener un artículo físico para agarrar le da un grado de fortaleza y serenidad a una situación nueva y estresante.

Revísate tú misma

Como mencioné antes, los niños no son los únicos que sufren la ansiedad ante la separación. Muchos padres se ponen emocionales durante esas primeras separaciones también. Algunas veces hay un elemento de ansiedad por la posible ansiedad ante la separación ya que el/la padre/madre se preocupa por la posibilidad de que un niño tendrá un ataque de llanto en la separación. Yo ciertamente he estado ahí. ¡Imagínate una bola de nervios!

Los niños son muy susceptibles de nuestras propias emociones. Si estamos preocupados o emocionales, o si hablamos mucho de ese primer “gran” día, nuestra energía nerviosa se le sumará a la de ellos. No sólo les confirmará que sus propios miedos son fundados, pero les agregará otro elemento de inseguridad cuando la fuente en la que buscan valor y confort tiene poco que suplir.

Ayuda el que nos recordemos a nosotros mismos que esa es una parte normal del desarrollo saludable de un niño. Estamos haciendo nuestro trabajo como padres cuando los ayudamos a construir las habilidades necesarias para tener éxito en la vida. Al igual como cuando comenzaron a caminar, puede hacer que tu corazón se apriete al verlos luchar, pero la única manera para que puedan tener éxito es que tú les des el amor e incentivo para que ellos se paren en sus propios pies.

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Amanda Morgan

Amanda Morgan is a graduate of Utah State University who holds a BA in both elementary and early childhood education and an MS in childhood development. She is a mom, educator and writer for her blog Not Just Cute (NotJustCute.com), which focuses on the development of the whole child. Amanda is also the author of the ebook, Parenting with Positive Guidance.

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